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Ser médico es más que una profesión, es un arte, tener la sabiduría y perseverancia para salvar una vida requiere de valentía y por sobre todo, amor, es así como el doctor José Fernando Rubio Sepúlveda define su vocación y afirma que la medicina se fundamenta en el valor del amor y sin este, no se pueden derivar los demás valores y no sólo amor por su carrera, más importante que eso, por la comunidad, la familia y la vida de los seres humanos.

La pasión de un médico no tiene límites, pues su labor está en hacer lo posible e imposible por curar y sanar desde el conocimiento, más que un trabajo, es un propósito de vida, de hecho, el principal reto de un médico desde los ojos de Fernando Rubio, está en enfrentarse a las enfermedades crónicas de los pacientes, pues el saber médico y la tecnología en ocasiones no son suficiente para curar una enfermedad, sobre todo las crónicas.

Es así como el Dr. Rubio se apasiona por la investigación que busca romper barreras y olvidar todos los limitantes humanos para servir al prójimo desde el saber médico y la tecnología. Desde su corta edad se inclinó por la medicina al ayudar a sus compañeros tras una lesión o prestar su servicio en la cruz roja como socorrista durante años, siendo ahora médico general de consulta externa y prioritaria de la Clínica Comfamiliar Risaralda.

Tras 16 años en la Institución se apasionó por temas como la medicina natural y preventiva, por lo que durante su carrera participó en diferentes programas especiales de prevención, una experiencia que lo llevó a ser más que un médico, una gran persona. Entre otras lindas experiencias del diario vivir en su profesión, se encuentra el atender a pacientes geriátricos, que considera los más especiales.

“Un paciente geriátrico muchas veces no asiste a la consulta solo por su patología, sino también en busca de apoyo moral y humano, ya que es un paciente que en gran parte de sus casos está solo en casa, ha enfrentado la pérdida de seres queridos y está laboralmente inactivos, lo que los anima a realizar la consulta donde podamos ofrecerles ayuda no solo desde el punto de vista médico, sino también psicológico”.

Lo más hermoso de su trabajo es ser un apoyo para los demás y la mejor de todas las experiencias en su lugar de trabajo es vivir el compañerismo con los médicos que ejercen en la Institución, pues se forma un equipo de trabajo y una familia que se ayuda mutuamente, por lo que a sus colegas y especialmente a todo el personal de salud, felicita en este día especial que reconoce su esfuerzo y dedicación.

“Este agradecimiento es para todos: A mis colegas, al equipo que comprende todas las áreas de la salud, al personal de apoyo, a todos comparto la alegría de este día de conmemoración, que no es solo para mí y los médicos, sino para todo el grupo de personas que trabaja en atención en salud al usuario, desde el técnico, pintor, aseador, que mantienen las locaciones en las mejores condiciones, hasta el especialista de cuarto nivel, pues sin la ayuda de todos sería imposible ejercer nuestra labor”.