9:00 am, Mónica Henao llega a la Clínica Comfamiliar, no como paciente, ni como acompañante, pero si como una mujer que llega a contagiar de risas, cantos y alegría a los niños que se encuentran en los consultorios de pediatría, buscando pronta recuperación a sus enfermedades.

Un pequeño carrito donde reposan unos cuantos libros, un sonajero en forma de huevo, un ukelele y una gran sonrisa acompañan a Mónica, quien se alista para dar inicio a su recorrido, que sin duda alguna, llenará de magia las habitaciones, el ambiente y los pasillos del servicio de pediatría de la Clínica Comfamiliar.

La habitación 101 es la primera en recibir a Mónica, observa ligeramente quién se encuentra dentro y la mirada tierna de un niño acompañado por su madre le dan la bienvenida. ¡Hola buenos días! exclama ella, mientras la madre del menor la recibe con asombro y agrado. Al entrar en el el cuarto, la magia empieza a crecer, magia que ha impregnado los corazones de los pequeños pacientes y no es para menos, pues el programa Palabras que Acompañan del laboratorio GSK y Dolex, levanta el ánimo de los adorables niños.

Canciones de Mohana, Frozen y estrofas tradicionales como los pollitos y la vaca lola, empiezan a sonar con fuerza bajo la melódica voz de Mónica, que con su ukelele y su sonajero, forma una gran fiesta que dura unos cuantos minutos, eso sí... el resultado es el mejor, pues aquel niño de la habitación 101 cambia momentos de tristeza por un pequeño instante de felicidad.

Así se pasea Mónica por cada habitación, libros que cuentan historias sorprendentes y cantos que iluminan la mente de los niños que esperan volver a casa prontamente, son el aliciente perfecto para subirles el ánimo, y no solo a ellos, sino también a sus padres quienes se sienten inmensamente agradecidos por tan valiosa labor.

Esta gran iniciativa, que comenzó en Manizales, llegó a la Clínica Comfamiliar gracias a la gestión de la Pediatra Angela María Giraldo reconociendo el impacto que este programa genera en los pequeños pacientes y la respuesta ha sido tan positiva que se ha mantenido durante nueve años.

Para Mónica y su equipo de trabajo se ha convertido en un gran reto poder cambiar la tecnología por libros y música, ya que en muchas ocasiones los niños prefieren pasar tiempo frente a una pantalla de celular o viendo series animadas en un televisor.

De esta manera Mónica termina su jornada, guarda sus valiosos libros en una maleta que será abierta nuevamente la siguiente semana, cuando comparta con aquellos pacientes de la Clínica Comfamiliar, lugar donde se les acoge con amor y se les brinda momentos cargados de aprendizaje y bienestar.