“Mi mamá dice que yo tenía tan solo cinco años y ya decía que iba a ser médica, ella no quería que estudiara eso, sino Administración de Empresas o Economía porque esas profesiones sí las había en mi familia, pero yo quería ser médica, me enfoqué en ello porque soy muy terca (risas), entonces hasta que no estudié medicina no quedé tranquila”, así comienza la historia de Gloria Liliana Porras, una mujer oriunda de Balboa, Risaralda, quien debido a la violencia, debió partir hacia Pereira con tan solo siete años de edad.

Sin embargo, el poco tiempo que estuvo en su pueblo natal, lo disfrutó como ninguno, jugó con sus amiguitos, recogió el café seco que extendían alrededor del parque, y se enamoró de su papá Egidio, ese mismo que le fue arrebatado por manos criminales que obligaron a doña Nelly, una joven con tan solo 25 años de edad, a convertirse en madre y padre de su dos hijos, responsabilidad que hasta hoy no le ha quedado grande.

“Mi mamá es una mujer muy inteligente, y a pesar de quedar viuda a muy corta edad y con dos niños, nos sacó adelante porque siempre dijo que teníamos que ser profesionales, lo que ella no había logrado por haberse casado tan joven. Nos inculcó que debíamos estudiar mucho y ser buena gente, y creo que por eso soy médica y mi hermano sociólogo”, añadió la mayor de los hijos de la familia Porras Hurtado.

Como todo en su vida, Gloria Liliana lo que se ha propuesto lo ha logrado, se graduó como médica de la Universidad Tecnológica de Pereira, y tras algunas experiencias laborales en el hospital de Belén de Umbría y en el Seguro Social, decidió continuar con sus estudios, primero en Biología Molecular, y tiempo después partió a Europa, allí se hizo doctora con el único objetivo de regresar a su amada Pereira a ayudar a sus coterráneos gracias al conocimiento adquirido.

“Me fui para España en el 2007, e hice mi doctorado en Medicina Genómica en la Universidad Santiago de Compostela. Volví al país, y por ese entonces había una convocatoria de Colciencias de inserción de doctores a la empresa privada. Participamos con un proyecto de Anomalía Congénita, nos ganamos el proyecto, eso incluía que ellos pagaban mi salario tres años y Comfamiliar aportaba todo para que yo desarrollara el proyecto, eso fue en el 2012, desde ese momento inició mi bella historia en la que he denominado mi casa, Comfamiliar Risaralda”.

Pero 2012 no fue un año cualquiera, a la adjudicación del proyecto por parte de Colciencias, se sumó el origen del programa Nace una Sonrisa, que busca brindar un mejor estilo de vida, e inserción a la sociedad a los niños diagnosticados con Labio y/o paladar hendido.

“Entré a Comfamiliar con el proyecto de Anomalía Congénita, y Dios hizo que nos encontráramos un grupo muy bonito al que llegó el doctor Villamayor con su experiencia en labio y/o paladar hendido, el doctor Castellanos como cirujano plástico, la doctora María Teresa como psicóloga, los distintos odontólogos, y yo como genetista, todos con estas ganas tan grandes de ayudar a que estos niños tengan una buena sonrisa. Cuando un pequeño tiene más de tres malformaciones se considera que es un síndrome, entonces mi función es identificarlos y así ayudar a que ese niño pueda incorporarse a la sociedad bien. El papel de genética es ayudar con el buen diagnóstico”, concluyó la doctora Porras.

En la actualidad Gloria Liliana, quien en su juventud hizo parte de la Selección Risaralda de Nado Sincronizado, y practica este deporte tres veces por semana, comparte su vida con su esposo y con dos de sus grande amores: Paco y Lía, un perro y una gatica, quienes llenan su vida de amor, ese mismo amor que ella le brinda a cada uno de los pequeños que llegan a Nace una Sonrisa. ¡Gracias doctora Porras!